Cómo determinar el tema de un texto

El tema de un texto es una frase que sintetiza o engloba todo el texto, una exposición muy breve de la idea central del escrito en torno a la cual se organiza el significado del texto y que da sentido -universal- a los datos o acontecimientos concretos que presente el texto.

Dos métodos pueden resultar muy útiles a la hora de determinar el tema:

1. Uno es tener presente que, en definitiva, el tema es un resumen del resumen, es decir, hay que prescindir de los detalles del resumen para quedarnos solamente con lo fundamental, con lo que se quiso decir al escribir el texto. Para ello, podemos plantearnos preguntas que nos conduzcan a la formulación esencial de lo que dice el texto: ¿de qué va?, ¿qué pretende comunicarnos el autor?, ¿cuál es el sentido abstracto, global y esencial de lo que aquí se dice?, ¿qué quiere decir el texto? Las respuestas nos llevarán, inequívocamente, a la idea central del texto.

2. También podemos aprender la distinción que los lingüistas establecen entre dos conceptos: tópico (o tema) y foco (o rema). El tópico es aquello sobre lo que se habla y que o bien se explica al principio del texto o bien el autor supone que ya conoce el receptor. Por el contrario, el foco es lo que se dice sobre el tópico, o sea, lo nuevo. El tópico es la información ya conocida, mientras que el foco es la información nueva. Pues bien, a la hora de redactar el tema debes tener en cuenta, sobre todo, el foco, es decir, aquello que aporta el escrito, la información nueva. El tema debería definir el texto que nos ocupa en aquel apartado que lo diferencia de los demás, es decir, partiendo del tópico (que ya conocemos por otros textos que lo comparten), y centrándose en el foco, que es lo que realmente aporta de nuevo.

Ahora bien, ¿cómo debemos redactar el tema? En el momento de redactarlo no debes buscar frases que sorprendan, porque no estás poniendo el titular de un artículo sensacionalista. Más bien, imagina que estás poniendo el título a un epígrafe de un libro de texto.

Por otra parte, un buen tema reúne una serie de cualidades: debe ser conciso, es decir, siempre que sea posible ha de ser una frase muy breve; debe ser claro, pues su lectura debe permitir entender con precisión el contenido fundamental del texto; debe ser concreto, ya que especificará el fondo del texto.

Como hemos apuntado, determinar el tema significa definir claramente con una frase, enunciada de manera general, la idea central que englobe todo el texto. Sería como la abreviación del resumen en una línea. Al tratarse de una técnica de abstracción sobre el contenido de un texto, caben muchas formas de glosar el tema. Un método útil y eficaz es barajar varios enunciados y, tras una comprobación rigurosa, elegir el que mejor recoja el sentido del texto.

El tema debe expresarse en un enunciado claro y sintético, lo cual no excluye una cierta complejidad. No debe ser demasiado general ni tampoco excesivamente subjetivo y original, evitando títulos atractivos o llamativos que no reflejan el contenido.

Decir, por ejemplo, que el tema de un poema es “el amor” tiene muy escaso mérito, puesto que tal formulación no distingue ese texto entre miles de poemas con una temática semejante. Es necesario precisar más, incluir algo que concrete el significado del texto, que lo individualice.

No debemos caer en la confusión de identificar el tema con otros aspectos del contenido como el argumento, la tesis o el propósito. El concepto de argumento conlleva el desarrollo temporal o espacial de un asunto y aunque lo abreviásemos siempre contendría alusiones a personajes y a elementos circunstanciales que no pueden entrar en la formulación del tema. Por otra parte, recordemos que el tema viene a ser como una síntesis conceptual o abstracta de lo que el autor ha dicho; no lo que ha pretendido decir con lo que ha dicho (de averiguar eso se encarga la determinación del propósito). Así pues, una forma de presentar el tema de un texto sería mediante la utilización de sustantivos abstractos que precisan y matizan la idea central: “La crítica de …”, “La denuncia de …”, “Las ventajas y desventajas de …”, “La defensa de …” = TEMA; mientras que enunciados como: “Criticar el …”, “Denunciar la …”, Comentar las …” o “Defender el …” corresponderían al enunciado de la TESIS o el PROPÓSITO.
Recuerda que los problemas más habituales a la hora de determinar el tema de un texto son:

a) Se enuncia el tema de manera que lo que se pretende es llamar la atención y no resumir el contenido (es decir, estilo titular). Hay que evitarlo.

b) El tema recoge sólo una parte del contenido del escrito (una idea secundaria, por ejemplo). Hay que corregirlo.

c) La redacción del tema se centra en los ejemplos. Debemos prevenirlo.

d) El tema propuesto no guarda relación con el texto. Hay que asegurarse de comprender correctamente lo leído.

e) La redacción del tema es tan general que se podría aplicar a otros muchos textos. Hay que intentar que el tema quede como buen referente del texto.

Práctica con textos

Texto 1
La contaminación, el uso de insecticidas, los incendios de bosques provocados para tener tierras de cultivo, la construcción de carreteras y embalses produce que los animales no encuentren refugio ni alimento y acaben muriendo. Por ese motivo muchas especies se hallan en peligro de extinción, como es el caso del lince ibérico.

Texto 2
Hacer ejercicio con regularidad ayuda a perder peso, relaja tensiones y previene enfermedades. Media hora de gimnasia, realizada cinco veces por semana, supone un cambio de vida que merece la pena experimentar. Entre sus múltiples ventajas está el hecho de que aumenta las defensas naturales, previene la osteoporosis, retrasa la artrosis, moldea el cuerpo y controla el peso. También elimina el cansancio, relaja las tensiones, libera del estrés y produce sustancias naturales que ayudan a sentir euforia, alegría y optimismo.

Texto 3
La adolescencia es una de las etapas más difíciles del ser humano. La personalidad se forma y se producen cambios muy importantes en el físico y en la forma de pensar y actuar. Por eso es fundamental el apoyo y la comprensión de la familia, que pueden evitar que el joven practique alguna conducta negativa, poniendo en peligro su salud o, incluso, su vida.

El 30% de los adolescentes se encuentra en riesgo de enfermar o morir debido a que practica alguna conducta negativa. Las relaciones sexuales sin protección, la violencia, el alcohol, el tabaco o las drogas son las principales causas de este problema, cuya mejor solución es el apoyo de la familia.

El doctor Jorge Comín señaló que “los jóvenes hoy en día tienen grandes valores y gozan de un buen estado de salud, pero tienen más riesgos y amenazas que nunca por lo que respecta al comportamiento. Los malos hábitos son la principal causa de las muertes de los jóvenes y de las muertes de los adultos que han adquirido malos hábitos durante la adolescencia”.

Los problemas más graves a los que se enfrentan los adolescentes son el fracaso escolar, el tabaquismo y el alcoholismo. De hecho, la adicción al alcohol es la primera causa de muerte entre los jóvenes españoles de 14 a 19 años si se combina con la conducción, ya que supone el 44% de los fallecimientos.

Comín también señaló los tres pilares básicos para prevenir conductas negativas en la adolescencia: “La formación de pediatras especializados en adolescentes, la visita gratuita a esos especialistas y la detección de las señales de alarma”. Asimismo, indicó que “la coordinación y armonía del núcleo familiar, y tener tiempo para escuchar a los hijos son las principales soluciones para resolver estos problemas”.

Texto 4
Nuestros impuestos sostienen ya una realidad social que ni comprendemos ni nos comprende. Entre esa realidad y lo que nos cuentan sobre ella hay una falta de sintonía atroz, como cuando en el cine la banda sonora va por detrás de la imagen. Peor aún: basta encender la tele, abrir el periódico o intercambiar unas palabras con el taxista, para advertir que vivimos dentro de una película a la que un técnico de sonido loco ha acoplado la banda sonora de otra. La verdad es que el técnico no está loco, recibe órdenes de sujetos que, al ser incapaces de hacer bien su trabajo, aplican a los hechos palabras que no son.
Escuchas las justificaciones de un individuo que ha dejado asfixiarse a dos ancianos dementes dentro de una furgoneta con los cristales tintados (¿por qué los cristales tintados?), y te dices que algo no encaja en la noticia, primero porque el demente es el que olvida a dos viejos atados con correas a una silla de ruedas y, segundo, porque si alguien que acaba de cometer tal salvajada es capaz de expresarse con ese desparpajo, es que vivimos entre alimañas. Han implantado al director de la residencia de Ciempozuelos una banda sonora que pertenece a otra situación, lo mismo que a Zapatero cuando justifica los ardores xenófobos de Sarkozy, a los socialistas de Benidorm cuando eligen para la alcaldía a un tránsfuga de su propio partido, o a todo el PP valenciano que, con un pie en los juzgados, se manifiestan como los paladines de la honradez. ¿Y dónde, por Dios, fabrican las alucinantes bandas sonoras con las declaraciones de Cospedal o de Rajoy.
Vivir dentro de una novela realista cuyos personajes mantienen diálogos de relato experimental es un ejercicio de esquizofrenia agotador. Casi mejor que nos comunicáramos con subtítulos ilegibles, como si perteneciéramos a una película asiática en versión original.

Texto 5
Conducir un coche puede llegar a transformar al tipo más tranquilo en una especie de asesino en serie de la carretera. Más de uno se habrá topado con algún conductor que, a las primeras de cambio, baja la ventanilla para regalar una retahíla de improperios, hace adelantamientos forzados o emplea las luces largas y el claxon con total impunidad.

La agresividad a la hora de coger el coche y ponerse en carretera está a la orden del día. Un fenómeno que, hace 10 años, la Administración de Seguridad en las Carreteras de Estados Unidos ya vaticinó que sería uno de los principales problemas de seguridad pública del siglo XXI. Actualmente, es una cuestión que, según un estudio de Audi en colaboración con la Universidad de Valencia, preocupa al 80% de la población. Un 79% considera, además, que tiene una clara influencia en los accidentes.

Pero, ¿qué razón hay para que exista esa gran violencia sobre ruedas? Francisco Toledo Castillo, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia y director del grupo de investigación sobre este tema, explica que “el ser humano está dotado biológicamente para tener comportamientos agresivos de defensa y ataque. Y con ello, se ha asegurado históricamente la supervivencia.”

Aunque, claro está, esta actitud no siempre tiene razón de ser. Y desafortunadamente, según el estudio, el 30 % de los conductores es más violento, simplemente a causa de su perfil psicológico que se ve reflejado en carretera. Así sucede, sobre todo, cuando ve peligrar su prioridad. Además, el anonimato y la posibilidad de una huida rápida también dan libertad a la hora de ser un antisocial al volante. Toledo Castillo asegura que también influye “el hecho de que los vehículos sean considerados por la mayor parte de los conductores uno de los más preciados territorios privados. Por ello, cualquier amenaza que pueda dañarlos se responde con violencia”.

Las causas de tal arranque de ira también pueden ser ajenas al conductor, pero en menor medida: la temperatura, el ruido y la congestión del tráfico afectan.

Una reciente investigación sobre los conductores españoles, realizada por varios clubes automovilísticos, pone de manifiesto que 7 de cada 10 conducen bajo una situación de estrés. Algo que tiene como consecuencia un mayor número de accidentes.

Así las cosas, la solución para poner fin a esta actitud es la concienciación.

Toledo Castillo apuesta por “la intervención educativa desde la edad escolar, los programas de reeducación para conductores conflictivos y la formación e información”.

Anuncios
Cómo determinar el tema de un texto